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Vivir, narrar y aprender desde la experiencia

julio 25, 2026

En un nuevo encuentro del Colectivo «Comunicarte» de la Asociación Narrarte, los niños y las niñas volvieron a reunirse para hacer lo que más les inspira: vivir experiencias significativas, disfrutarlas y aprender a contarlas a través de diferentes lenguajes.

La jornada inició con una divertida dinámica de presentación. Cada participante dijo su nombre, contó en qué animal había llegado «montado o montada» e imitó sus movimientos. Así aparecieron gatos, conejos, perros, mariposas, serpientes y sapos, representados por Angely, Luz Esmeralda, Ellie, Salomé, Isis y Samuel. Los facilitadores también hicieron parte del juego, presentándose como un canguro y un burro, generando un ambiente de confianza, alegría y participación.

Posteriormente, el grupo recordó el camino recorrido durante las últimas semanas y el propósito que une estos encuentros: vivir experiencias reales para convertirlas en historias que puedan ser compartidas con otras personas. En ese recorrido se retomó la visita realizada al emprendimiento Niky Donas, liderado por Nicol López Suárez, quien también hizo parte de Narrarte cuando era más pequeña. Se recordó el proceso de preparación y producción de esta experiencia y se presentó un primer avance del video que actualmente se encuentra en etapa de edición. La intención es revisar nuevamente este material en un próximo taller para conocer cómo se construye un video durante la etapa de postproducción e, incluso, elaborar una segunda versión.

A partir de las fotografías del proceso, los participantes revivieron la experiencia de la visita, reflexionando sobre lo aprendido y sobre el crecimiento de Nicol como emprendedora.

Uno de los facilitadores compartió con el grupo una reflexión sobre la vida, entendida desde tres dimensiones: la vida que se vive, la vida que se experimenta y la vida que se cuenta. A partir de esta idea, habló sobre la importancia de encontrar sentido a las experiencias y recordó el libro Vivir para contarla, de Gabriel García Márquez, destacando que la forma en que narramos nuestra vida también construye quiénes somos.

Esta conversación dio paso a un diálogo muy enriquecedor sobre lo que significa vivir una experiencia. Los niños y las niñas expresaron diferentes puntos de vista: para algunos, una experiencia debe ser divertida, emocionante o sorprendente; otros consideraban que la rutina del colegio impedía verlo como una experiencia. Sin embargo, al profundizar en la reflexión, el grupo concluyó que la escuela también puede convertirse en una experiencia valiosa cuando ofrece la posibilidad de hacer amigos, aprender cosas nuevas y compartir momentos significativos.

Más adelante, se conversó sobre los distintos lenguajes con los que las personas pueden comunicarse: el corporal, el oral, el escrito y el audiovisual, entre otros. Al preguntar cuál les resultaba más fácil, varios coincidieron en que expresarse oralmente representa uno de sus mayores retos. Esta reflexión permitió reafirmar uno de los propósitos del proceso: fortalecer las capacidades de comunicación de los niños y las niñas utilizando múltiples formas de expresión.

Como parte del trabajo creativo, el grupo reflexionó sobre una pregunta fundamental: ¿qué se necesita para hacer una película? Las respuestas fueron sencillas pero poderosas: una historia, unos amigos y una cámara.

Para profundizar en esta idea, se observaron y analizaron diferentes producciones audiovisuales, entre ellas Un chico, un muro y un burro, el inicio de Bestias sin patria y el video Gente echá pa’lante, una producción de Narrarte que invita a los niños y las niñas a contar sus propias historias con sus propias cámaras y desde su propia mirada.

Estos ejemplos sirvieron para analizar los elementos que conforman una historia audiovisual: los personajes, el inicio, el conflicto, el desarrollo y el desenlace. A partir de este ejercicio, el grupo volvió sobre el video realizado en Niky Donas para identificar cada uno de estos componentes. La conversación permitió descubrir que aún hace falta profundizar en algunos aspectos de la historia, especialmente en el conflicto o las dificultades que Nicol ha enfrentado para sacar adelante su emprendimiento, pues estas también hacen parte de las historias que vale la pena contar. Además, surgió la necesidad de pensar en un título para el video y definir con mayor claridad cuál es su intención y qué mensaje desean transmitir tanto Nicol como los niños y las niñas que participaron en su realización.

El encuentro finalizó reafirmando el propósito que inspira este proceso: vivir la vida, convertir las experiencias en historias y compartirlas con otros, fortaleciendo las capacidades comunicativas, narrativas y ciudadanas de los niños y las niñas con el acompañamiento de la Asociación Narrarte y su equipo humano. Cada encuentro confirma que las mejores historias nacen de las experiencias vividas y que aprender a contarlas también es una forma de crecer, crear comunidad y transformar la realidad.

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