Niños y niñas de La Bendición de Dios capturan su propia realidad en histórica jornada de comunicación para el desarrollo
En las faldas del icónico Cerro de La Popa en Cartagena de Indias, donde la brisa de la ciudad se encuentra con la resistencia de su gente, se está formando una nueva generación de narradores visuales. Durante el primer semestre de 2026, los y las estudiantes de octavo semestre del programa de Comunicación Social de la Universidad de Cartagena, bajo la guía del docente Carlos Díaz Acevedo, llevaron el aula de clase al corazón de la comunidad La Bendición de Dios para implementar una serie de proyectos que han transformado la cámara fotográfica en una herramienta de cambio social y empoderamiento cognitivo.
Bajo el marco de la asignatura de “Comunicación para el desarrollo regional”, se desplegaron iniciativas como “Así me veo, así soy”, “Mi barrio a través de mis ojos”, “Soy de aquí: Miradas de infancia y territorio”, “Miradas de esperanza” y “Narrativas fotográficas contextuales”. Estos proyectos no buscaron simplemente retratar la carencia, sino romper con la invisibilidad mediática y los estigmas externos que a menudo reducen a esta comunidad a una narrativa de pobreza.
Un laboratorio de sueños y símbolos.
La metodología, definida como participativa y «eduentretenida», permitió que niñas, niños y adolescentes (NNA) pasaran de ser sujetos observados a ser los directores de su propia historia. A través de cuatro momentos clave (observación, emoción, narración y juego) los y las participantes exploraron su entorno con una mirada consciente.
- Empoderamiento desde el lente: Los niños y las niñas aprendieron desde conceptos técnicos básicos como composición, encuadre, luz y el uso de Adobe Lightroom, hasta el pensamiento simbólico.
- Historias con nombre propio: La jornada dejó resultados conmovedores. Yoider capturó «Los pies mojosos», una oda a la libertad de jugar fútbol en la tierra; Sebastián enfocó su narrativa en la disciplina y el estudio; mientras que Sobeidys transmitió una profunda aceptación y tranquilidad a través de sus encuadres.
- El territorio como lienzo: Espacios como el mirador comunitario fueron resignificados como puntos simbólicos desde donde los niños y las niñas construyen su percepción del mundo y de su ubicación en la ciudad.
Más allá de la imagen: Un mensaje político y social.
A diferencia de la fotografía documental tradicional, estos proyectos implementaron la fotografía contextual, que registra no solo «lo que hay», sino «lo que se piensa sobre lo que hay». Los y las estudiantes de la Universidad de Cartagena facilitaron dinámicas lúdicas como «La Caja Miradora», donde objetos cotidianos servían para denunciar ausencias del Estado o proyectar sueños colectivos.
“El problema radicaba en que las niñas y los niños suelen ser vistos como receptores pasivos”, señalan los informes de los y las estudiantes. “Hoy, ellas y ellos se reconocen como autores intelectuales, capaces de evaluar críticamente el impacto de las dinámicas sociales en su barrio”.
Resultados que transforman
El cierre de estas jornadas no solo deja un banco de imágenes digital y físico para la memoria colectiva del barrio, sino también galerías fotográficas comunitarias tales como las tituladas “Así me veo, así soy yo”, «El barrio que no ven» y “Mi barrio a través de mis ojos”. Esta intervención ha fortalecido la autoestima de las y los participantes y ha generado un espacio de diálogo genuino entre familias, líderes locales y la academia.
Este esfuerzo de la Universidad de Cartagena demuestra que la comunicación para el desarrollo y el cambio social es, ante todo, un proceso de escucha y co-creación donde la comunidad es la verdadera protagonista de su transformación.





