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La ciudad contada a un Metro Diez. La historia de Ellie del Mar, la niña emprendedora y líder cívica que rediseña la ciudad inteligente en Cartagena

octubre 23, 2026

En el marco del proyecto de investigación doctoral desarrollado por Carlos Díaz Acevedo en el Doctorado en Innovación Educativa y Cultura Digital de la Universidad de Cartagena, se destaca el testimonio y la trayectoria de Ellie del Mar Mendivil Patrón, una niña de 8 años de edad, estudiante del Colegio Hermano Antonio Ramos de La Salle y habitante del barrio Los Comuneros. Su experiencia viva constituye una evidencia empírica clave que demuestra cómo la niñez popular afrodescendiente ejerce su ciudadanía y resemantiza la planificación urbana desde la cota corporal de un metro diez.

Desmontando el adultocentrismo: Agenciamiento cívico y emprendimiento familiar

La investigación doctoral cuestiona la postura adultocéntrica que califica a las niñas y los niños como «seres del futuro» o «incompletos», posicionándolos como sujetos políticos y económicos activos del presente. Ellie del Mar encarna este principio al desempeñarse activamente en la Asociación Narrarte, donde apoya en la logística de alistar micrófonos, grabar contenidos comunitarios y coordinar dinámicas lúdicas.

Asimismo, Ellie lidera el emprendimiento familiar «Del Mar Jabones», mediante el cual elabora y comercializa jabones artesanales de cúrcuma, caléndula, arroz, manzanilla, aloe vera, patilla y uva. Con las ganancias obtenidas, reinvierte en glicerina e insumos, al tiempo que contribuye al bienestar de su hogar adquiriendo alimentos, ropa, una tablet para sus estudios y salidas recreativas en familia.

Reconceptualizando la Smart City: Expresión, lúdica y tecnología ética

Frente a los modelos tecnocráticos de Smart City centrados únicamente en datos fríos y sensores, Ellie del Mar define una Ciudad Inteligente como un territorio «más comunicativo» donde las niñas y los niños puedan «mostrar su inteligencia» y expresarse con libertad. Entre sus propuestas de diseño urbano destacan:

  • Infraestructura lúdico-cognitiva: La creación de parques infantiles inclusivos, inspirados en el Parque Chambacú, equipados con canchas de voleibol, zonas de alimentación saludable, carpas para campamentos familiares, diarios comunitarios con papel y lápiz, y juegos de inteligencia como Stop, Triki, Uno, Ahorcado y ajedrez.
  • Uso consciente de la tecnología: Ellie señala que las herramientas digitales deben emplearse con moderación para «no coger una manía» (adicción a las pantallas), orientando su uso hacia la investigación de tareas escolares, el entretenimiento formativo y la difusión de anuncios cívicos en el barrio.

El tríptico de los Entornos Protectores a un Metro Diez

El testimonio de Ellie del Mar operacionaliza la dimensión práctica de los tres micro-territorios que componen la vida cotidiana infantil:

  1. Familia Un Metro Diez: Un espacio donde se escuchan las ideas de los niños y las niñas sin interrupciones ni burlas adultas en momentos importantes.
  • Escuela Un Metro Diez: Aulas climatizadas con aire acondicionado para contrarrestar el calor extremo, áreas de juegos y docentes pacientes que prioricen la pedagogía sobre el regaño.
  • Barrio Un Metro Diez: Entornos equipados con canchas, trampolines, columpios, toboganes y una señalética identitaria con un gran cartel de «Un Metro Diez» junto a las fotografías de las niñas y los niños del sector.

Formación artística, vivencia territorial y proyección de futuro

A través de su participación en talleres de danza con el grupo Atabaques, campamentos temáticos de El Principito con observación astronómica de la luna y salidas pedagógicas al Cerro de La Popa, al Festival del Frito y a las Botas Viejas, Ellie ha fortalecido su seguridad personal y expresión pública. Este proceso le permitió perder el temor a las cámaras y micrófonos, logrando transferir esas habilidades al ámbito escolar con la máxima calificación (5/5) en sus evaluaciones sobre medios de comunicación.

De cara al futuro, Ellie del Mar proyecta ser veterinaria y sueña con la construcción de un centro comunitario amplio y climatizado donde muchos niños puedan reunirse a bailar, jugar a congelado y reír juntos. Su testimonio reafirma que una ciudad planificada a la escala de un Metro Diez no solo reconoce los derechos de los niños y las niñas, sino que construye un hábitat más humano y justo para toda la sociedad.

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