- Giovanni Casanova Acevedo, integrante de Funsarep y estudiante universitario del barrio San Pedroy Libertad, plantea que la tecnología urbana debe estar al servicio de los derechos infantiles y la creación de oportunidades laborales para la juventud.
- Señala urgencia de brindar formación en educación financiera y bases de emprendimiento en escuelas y comunidades populares.
Cartagena de Indias, Colombia, 2026.
En el marco del proceso de indagación comunitaria sobre la iniciativa “Por una Cartagena un metro diez, una ciudad a la altura de los niños, las niñas y nuestros derechos”, el joven líder social y estudiante de noveno semestre de Administración de Empresas, Giovanni Casanova Acevedo, formuló un llamado urgente a las autoridades distritales y a la ciudadanía para redefinir el modelo de desarrollo urbano e inclusión social de Cartagena.
Casanova Acevedo, de 25 años y residente en el barrio San Pedro y Libertad, cuenta con una trayectoria de muchos años en los procesos de educación popular de la Asociación Funsarep, iniciando desde niño en el colectivo Abriendo Caminos y liderando en la actualidad el colectivo juvenil de la organización. Desde su doble condición de líder comunitario y futuro profesional administrativo, cuestiona las miradas tecnocráticas que reducen el concepto de «Smart City» a la mera instalación de infraestructura tecnológica.
«Para mí, el concepto de ciudad inteligente abarca dos dimensiones: por un lado, la adaptación al avance tecnológico; pero por el otro, y de forma fundamental, una ciudad que piensa en todos los actores que la habitan e involucra sus derechos. Una verdadera Cartagena inteligente a escala un metro diez es aquella que sea consciente de sus actores y escuche activamente a la niñez para saber qué necesitan y cuáles problemáticas tienen, identificando así lo que realmente hay que hacer», afirmó Giovanni Casanova Acevedo.
Protección intrafamiliar y vacíos en la formación emprendedora
Durante la consulta, el líder juvenil enfatizó que la niñez cartagenera requiere medidas urgentes de protección integral que abarquen tanto el espacio público como el entorno familiar. Asimismo, alertó sobre la dramática escasez de oportunidades que enfrentan los jóvenes en sectores vulnerables cerca a cuerpos de agua como el Caño Juan Angola.
En relación con el desarrollo económico local, Casanova identificó un vacío crítico dentro del sistema educativo tradicional: «Muchas veces los jóvenes y los niños quieren realizar un emprendimiento, pero no se tienen las bases ni el conocimiento sobre cómo abordarlo, iniciarlo o llevarlo adelante. Es fundamental ofrecer proyectos de enseñanza que brinden esas bases previas en educación financiera y administración. Actualmente, ni los colegios ni las universidades tienen muy en cuenta la formación práctica para el emprendimiento en los barrios», puntualizó.
Propuestas para la agenda pública distrital
El colectivo juvenil e instituciones comunitarias proponen tres líneas prioritarias de acción:
- Pactos de Escucha Activa un metro diez: Institucionalizar la consulta infantil obligatoria en el diseño de obras e intervenciones urbanas del Distrito.
- Cultura de Derechos y Entornos Protectores: Implementar estrategias pedagógicas que fortalezcan pautas de crianza sin violencia e instruyan a las niñas y niños sobre el ejercicio activo de sus derechos.
- Escuela Comunitario-Distrital de Emprendimiento e Innovación: Brindar capacitación técnica en administración, finanzas básicas y estructuración de proyectos para jóvenes y niños de sectores vulnerables.
