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Cuando el Cerro de La Popa se convierte en salón de clases.

septiembre 20, 2026

Estudiantes de la Licenciatura en Educación Infantil de la Universidad de Cartagena recorrieron La Popa para aprender de la ciudad, sus culturas y sus infancias.

Cartagena de Indias, septiembre de 2026. ¿Y si el mejor salón de clases no tuviera paredes, tablero ni pupitres? ¿Y si para aprender sobre creatividad bastara con ponerse los zapatos, caminar por Cartagena y escuchar las voces de quienes habitan sus territorios?

Con esa pregunta como punto de partida, estudiantes del curso “Pensamiento creativo en el Caribe”, de la Licenciatura en Educación Infantil de la Universidad de Cartagena, realizaron una salida de campo por los alrededores del Cerro de La Popa, el pasado miércoles 16 de septiembre.

La jornada, orientada por el docente Carlos Díaz Acevedo, convirtió la ciudad en un escenario vivo de aprendizaje. La intención es “ver, expresar, juzgar y actuar” frente a lo que las y los estudiantes encontraran, observaran, escucharan y analizaran durante el recorrido, conectando el pensamiento creativo con las culturas champetúa, vallenata y picotera, así como con las culturas de las infancias y las niñeces.

De la ciudad al territorio.

La aventura comenzó a las 2:30 p. m., con punto de encuentro en la sede de Profamilia, en el barrio Pie de La Popa. Desde allí, el grupo subió y bajó el Cerro a pie hasta llegar al Convento de Nuestra Señora de la Candelaria y posteriormente a la comunidad de Bendición de Dios, donde tuvo la oportunidad de interactuar con niños, niñas, jóvenes, personas adultas y líderes y lideresas barriales.

Más que una caminata, la salida se planteó como una experiencia para aprender haciendo y pensando desde el territorio. La calle, el barrio, el cerro, sus habitantes y sus expresiones culturales se convierten así en materiales para estimular la creatividad y comprender que educar también implica saber mirar, escuchar y conversar con la ciudad.

Porque quizá una futura educadora infantil necesite algo más que libros para comprender a las infancias: necesita también caminar sus territorios, escuchar sus voces y descubrir las historias que aparecen cuando el aula sale a la calle.

Esta vez, el timbre no sonó. El tablero fue Cartagena. Y el Cerro de La Popa tuvo mucho que enseñar.

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