El Plan Nacional de Desarrollo 2022-2026 “Colombia potencia mundial de la vida” y los hombres como actores de cambio y transformación.
Por: Carlos Díaz Acevedo.
“Los actores diferenciales para el cambio” es uno de los ejes transversales del Plan Nacional de Desarrollo (PND) 2022-2026 “Colombia potencia mundial de la vida” cuyo objetivo es “sentar las bases para que el país se convierta en un líder de la protección de la vida a partir de la construcción de un nuevo contrato social que propicie la superación de injusticias y exclusiones históricas, la no repetición del conflicto, el cambio de nuestro relacionamiento con el ambiente y una transformación productiva sustentada en el conocimiento y en armonía con la naturaleza” (Departamento Nacional de Planeación, 2022).
Los otros ejes transversales del Plan son: “Paz total”, “Estabilidad macroeconómica” y “Política Exterior con enfoque de género”.
En el PND se reconoce como actores diferenciales para el cambio (Capítulo VIII) a las mujeres (Las mujeres, potencia del cambio, Sección I del Capítulo VIII); a las niñas, niños y adolescentes (Niñas, niños y adolescentes amados, protegidos e impulsados en sus proyectos de vida con propósito, Sección II del Capítulo VIII); Grupos y comunidades étnicas (Sección III del Capítulo VIII); la población LGBTIQ+; las víctimas; los jóvenes; las personas con discapacidad; y, la comunidad campesina.
Para alcanzar el cambio con las mujeres que se propone este Plan, en sus Bases se plantean las siguientes propuestas:
- Mujeres como motor del desarrollo económico sostenible y protectoras de la vida y del ambiente.
- Mujeres en el centro de la política de la vida y la paz.
- Garantía de los derechos en salud plena para las mujeres.
- Hacia una vida libre de violencias contra las mujeres y por la garantía de sus derechos sexuales y reproductivos.
- Sociedad libre de estereotipos y con gobernanza de género.
- Hacia una política exterior feminista con liderazgo del país en temas de género.
Las cuales incluyen, entre otras, las siguientes iniciativas aprobadas en el Plan Nacional de Desarrollo:
- Programa Nacional de Casas para la Dignidad de las Mujeres -CDM- (Artículo 337), “bajo la coordinación de la Consejería Presidencial para la Equidad de la Mujer de la Presidencia de la República, o quien haga sus veces, junto con el Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA), y las Alcaldías y/o Gobernaciones, como mecanismo de coordinación de la oferta integral interinstitucional municipal y departamental, que garantice a las mujeres el acceso a programas, proyectos, servicios, acciones y medidas de la política pública dirigidas a alcanzar condiciones laborales dignas, apoyo psicosocial, acompañamiento en caso de violencia, además de la promoción para el desarrollo de actividades de emprendimiento, culturales y/o deportivas” (Congreso de la República de Colombia, 2023).
- Sistema Nacional de Registro, Atención, Seguimiento y Monitoreo de las Violencias Basadas en Género -VBG- (Artículo 341), “bajo el liderazgo de la Consejería Presidencial para la Equidad de la Mujer o quien haga sus veces, el cual contará con una estrategia de integración de las rutas de atención en VBG, y un mecanismo que permita centralizar la información de los casos individuales para operativizar, monitorear y hacer un seguimiento a las rutas aplicadas a cada caso incorporando alertas tempranas y estrategias de reacción para tomar acciones frente a las barreras de acceso a la justicia y a las medidas de protección, atención y estabilización establecidas por la Ley incluyendo las casas refugio” (Congreso de la República de Colombia, 2023).
- Declaración de emergencia por violencia de género (Artículo 342). Reconocimiento y declaración de la emergencia por violencia de género en el territorio nacional.
- Juntas directivas de las empresas con participación (Artículo 343), “con el fin de modernizar el funcionamiento de las juntas directivas de las sociedades y demás personas jurídicas, en las cuales el Estado, directa o indirectamente, sea propietario o tenga participación mayoritaria, las juntas y/o consejos directivos, podrán estar conformadas por un número impar de miembros principales sin suplentes. Las Juntas o Consejos Directivos deberán contar en su conformación con miembros independientes, así como propender por la paridad de género” (Congreso de la República de Colombia, 2023).
Los hombres no aparecemos como actores o motores de cambio en el PND, ni con iniciativas, programas o sistemas específicos como tales, pero sí nos mencionan, junto a las identidades de género masculinas, en la línea propuesta “Hacia una vida libre de violencias contra las mujeres y por la garantía de sus derechos sexuales y reproductivos” de las Bases del Plan Nacional de Desarrollo (PND) 2022-2026 “Colombia potencia mundial de la vida”, cuando se señala que “para la prevención de todas las formas de violencia basadas en género se implementarán programas de educación para la equidad desde la primera infancia hasta la educación superior, y de educación sexual y reproductiva integral, incluyendo estrategias de formación docente. Se deberá impulsar la participación de los hombres, jóvenes y niños a través de la promoción de masculinidades corresponsables y no violentas” (Departamento Nacional de Planeación, 2022). Como si los jóvenes y los niños no fueran hombres.
El impulso de la participación o el involucramiento de nosotros los hombres en toda su diversidad se requiere no solo para la prevención de todas las formas de violencia basada en género (de todas las formas de violencia machista) y la garantía de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, sino que también para la garantía de todos los derechos de las mujeres y de los otros actores diferenciales para el cambio, para la garantía de los derechos, de los derechos humanos, incluyendo el derecho a la naturaleza, y de los derechos de la naturaleza, ya que existen diversas formas de violencia machista, unas de estas formas son las violencias sexuales contra mujeres, niñas, niños y adolescentes, etc.
El involucramiento de nosotros los hombres es justo y necesario para la prevención de todas las formas de violencia, así como para el ejercicio de los derechos ambientales, cívicos, comunicativos, culturales, económicos, políticos, sociales, etc. de las mujeres; para construir una sociedad libre de estereotipos y con gobernanza de género; para posicionar una política exterior feminista (y profeminista) con liderazgo del país en temas de género; para que nazca una nueva generación para la vida y la paz; para construir una paz total, estable y duradera; para hacer de Colombia una potencia mundial de la vida.
Para aspirar a conseguir todo esto se nos debe involucrar a los hombres en todas nuestras diversidades (sexuales, genéricas, étnicas-culturales, espirituales, políticas, socioeconómicas, capacidades físicas, etc.) a través de la promoción de masculinidades no solo corresponsables y no violentas, sino que también masculinidades afectivas, amorosas, cuidadoras de la vida en todas sus esferas, de la esfera, el planeta tierra o la casa común, emancipadas y emancipadoras, fraternales, no autoritarias, no jerárquicas, libres y liberadoras, no violentas, pacifistas, participativas, sanas y sanadoras, transformadoras, etc.
Se debe impulsar la participación de los hombres como actores o motores de cambios y transformaciones, teniendo fe o confianza en el poder de cambio y transformación de los hombres.
Esto último es precisamente una de las cosas que hace un sector del movimiento de hombres a nivel mundial, al reconocer como uno de sus principios rectores el término “promasculino” que para Michel Flood (1995) significa: “Ser positivo respecto a los hombres; creer que los hombres podemos cambiar; apoyar los esfuerzos de cada hombre por lograr un cambio positivo. Significa construir relaciones íntimas y alianzas de apoyo entre hombres. Es reconocer los muchos actos de compasión y nobleza de los hombres. Es resistirnos a sentir desesperanza respecto a los hombres y a descalificarnos, y es rechazar la idea de que los hombres somos intrínsecamente malos, opresivos o sexistas. Ser pro-masculino es darnos cuenta de que los hombres individuales no son responsables ni pueden ser culpados por las estructuras y valores sociales tales como la construcción social de la masculinidad o la historia de la opresión de las mujeres. Esto debe ser equilibrado con el reconocimiento de que cada hombre es responsable de su conducta opresiva (como la violencia) y puede escoger cambiarla. Si un hombre es sexista u homofóbico, una respuesta positivamente masculina sería ayudarlo y motivarlo a tratar de cambiar esto, y desafiar la conducta, en lugar de atacarlo. Ser pro-masculino también tiene que ver con el reconocimiento y la apreciación de los aspectos positivos de la masculinidad. La fortaleza, la determinación y el valor son todos aspectos de la masculinidad tradicional y, sin embargo, son características útiles para la habilidad de los hombres para cambiar la sociedad. El ser pro-masculino está equilibrado por el pro-feminismo. Ser positivamente masculino no significa, por supuesto, apoyar cualquier cosa que los hombres hacen. Debemos mantener un código de ética o valores, y evaluar a los hombres y las masculinidades de acuerdo a éste. Para dar un simple ejemplo, una masculinidad violenta es inaceptable porque la violencia es éticamente inaceptable. Finalmente, ser pro-masculino es compatible con criticar los aspectos opresivos o destructivos de los grupos o los movimientos de hombres”.
“Promasculino” es uno de los principios orientadores de la Organización Nacional de Hombres contra el Sexismo (MASA, por sus siglas en inglés), y debería ser también el principio rector de la propuesta de impulsar la participación de los hombres, jóvenes y niños a través de la promoción de masculinidades corresponsables y no violentas que se hace en el Plan Nacional de Desarrollo. Así como también del mismo Plan si este se hubiera planeado teniendo como eje transversal la perspectiva o el enfoque de género.
Los otros dos principios que orientan a MASA y deberían también orientar todo el Plan Nacional de Desarrollo (PND) 2022-2026 “Colombia potencia mundial de la vida”, pasando por sus ejes de transformación y por todos sus ejes transversales y no solo por el eje de “Los actores diferenciales para el cambio”, son los principios “Profeminismo” y “Prohomosexual”.
Para Michel Flood (1995) ser pro-feminista significa, fundamentalmente, comprometerse a desafiar la opresión de las mujeres, el sexismo y la injusticia por razón de género, estar conscientes de las experiencias de las mujeres y dejarse informar por los análisis que las feministas hacen de la sociedad. Significa, para los hombres, tratar de desarrollar formas de masculinidad no opresivas y relaciones no sexistas con las mujeres.
Para conseguir que las mujeres sean motor del desarrollo económico sostenible y protectoras de la vida y del ambiente, estén en el centro de la política de la vida y la paz, se garanticen sus derechos a una vida libre de violencias, a la salud, a nivel general, y sus derechos sexuales y reproductivos, a nivel particular; construyamos una sociedad libre de estereotipos y con gobernanza de género; se formule e implemente una política exterior feminista con liderazgo del país en temas de género; y, se haga de Colombia una potencia mundial de la vida; se requieren hombres profeministas y el Plan Nacional de Desarrollo debe contribuir en la capacitación, educación, formación, organización, articulación, visibilidad y movilización de estos hombres.
Para el mismo Flood (1995), “ser pro-homosexual significa comprometernos a desafiar la homofobia y el prejuicio y la opresión contra las personas homosexuales. Significa estar conscientes de las experiencias de los homosexuales y las lesbianas, y dejarnos informar por los análisis que ellos y ellas hacen de la sociedad. Para los hombres en particular, ser pro-homosexual significa reconocer el papel de la homofobia en las operaciones de la masculinidad, y formar relaciones íntimas y de apoyo con los hombres, heterosexuales y demás. Los hombres pro-homosexuales no asumiremos que todas las personas son heterosexuales y aceptaremos y acogeremos a (otros) hombres homosexuales. Trabajaremos en nuestra propia homofobia o heterosexismo y los desafiaremos en otros hombres e instituciones. Ser pro-homosexual significa apoyar la expresión de la sexualidad homosexual y de otras sexualidades no heterosexuales”.
Para construir una Colombia igualitaria, diversa y libre de discriminaciones basadas en el género y orientación sexual, así como libre de todos los tipos de violencia contra las personas LGBTIQ, se requieren hombres prohomosexuales que el Plan Nacional de Desarrollo debe ayudar a capacitar, educar, formar, organizar, articular, visibilizar y/o movilizar.
Para que nazca una nueva generación para la vida y la paz (niñas, niños y adolescentes amados, protegidos e impulsados en sus proyectos de vida con propósito), para que los jóvenes con derechos lideren las transformaciones para la vida, para que se garantice un país sin barreras para las personas con discapacidad y para que se garantice el cuidado de la casa común, se requieren hombres proniños y niñas, propersonas con discapacidad o capacidades diferentes, pronaturaleza o promedio ambiente, categorías que requieren ser revisadas teórica, conceptual y metodológicamente, así como se han revisado los principios “promasculino”, “profeminista” y “prohomosexual”.
Impulsar la participación de los hombres, jóvenes y niños a través de la promoción de masculinidades corresponsables y no violentas requiere la revisión de planteamientos de la teoría feminista y de los estudios de género, de hombres y de masculinidades, tales como el enfoque integral y relacional para la equidad de géneros, enfoque resultado de muchos años de trabajo de la Fundación social colombiana Cedavida, de sus investigaciones y de los aprendizajes obtenidos producto de encuentros con historias de vida de miles de personas en Colombia, víctimas de distintas formas de violencia, así como de las reflexiones con sus equipos de trabajo y con aliados estratégicos.
Cedavida formula la propuesta de este enfoque desde el paradigma innovador de la totalidad que se contrapone al paradigma dominante de la fragmentación que está en la base del sistema patriarcal donde los hombres y las mujeres son construidos socialmente como seres en contradicción, opuestos, mutilados y en lucha continua al constituirse como rivales y enemigos que tramitan sus diferencias a través de las violencias.
Para Cedavida, el paradigma de la fragmentación ha sido sacudido por paradigmas como el de la totalidad que producen fisuras desde las cuales emergen formas de ser hombre y de ser mujer que se resisten a corresponder inevitablemente a estos dogmas que ubican a un género por encima del otro y desde el cual “es factible hablar de una conciencia universal que, a nivel macro, permite la coexistencia compleja y dialógica de todos los seres vivos y, que a nivel individual, hace posible la coexistencia en el ser humano de características, que aparentemente serían contradictorias”. (Torres, A. y Ardila, A., 2009, pág. 6).
Es desde este paradigma de la totalidad que Cedavida construye el enfoque integral y relacional para la equidad de géneros que entra en diálogo con la perspectiva de derechos y el enfoque diferencial, y formula la propuesta de “construir alianzas sólidas entre hombres y mujeres de diferentes edades, etnias, identidades y orientaciones sexuales, territorios, culturas, situaciones socioeconómicas, orientaciones políticas y religiosas; para prevenir las expresiones de violencias basadas en las diferencias de géneros y consolidar condiciones favorables para la configuración de culturas de paz sostenibles, en las que la equidad sea un principio ético y rector de las relaciones entre hombres y mujeres”. (Ibid.).
El enfoque tiene como característica principal el reconocimiento de la integralidad del ser desde una perspectiva de géneros que rompe con la cadena histórica de relaciones inequitativas de poder entre hombres y mujeres y propone relaciones simétricas a través de la generación de espacios íntimos y grupales para la reconstrucción y resignificación de la historia cultural compartida, para la comprensión de cómo ésta ha marcado las vidas fragmentándolas y para reconciliar las características socialmente designadas como femeninas con las características socialmente designadas como masculinas, integrándolas dentro de una unidad subjetiva.
“El enfoque integral y relacional para la equidad de géneros busca reconciliar a los seres humanos como unidad, como seres completos, totales, unidos a la vida y a la tierra. Dicho reencuentro con su integralidad permite que en la condición de hombres también sea posible expresar afecto, tristeza, miedo; disfrutar las tareas domésticas e implementar prácticas de autocuidado, de cuidado de otros y del entorno, y que en la condición de mujeres consigan defender con libertad y contundencia sus ideas no sólo en los escenarios públicos, en donde se ha venido ampliando su participación, sino además en los escenarios privados y de encuentro con la pareja”. (Torres, A. y Ardila, A., 2009, pág. 10).
Para Cedavida, reconocer a los hombres y mujeres como seres integrales es también reconocerles como seres diversos, lo que permite la ruptura de paradigmas insertados a nivel cultural y lingüístico en expresiones como “todos los hombres/mujeres son iguales” y “todos los hombres están cortados con la misma tijera”. Tarea difícil, debido a que se requiere “la deconstrucción de la violencia al comprenderla como una práctica socialmente aprendida, instalada en medio de las relaciones asimétricas de poder de dominación/sumisión que se producen bajo el entendimiento de las diferencias como amenazas”. (Ibid., pág. 11). Así como la reconstrucción de la integralidad desde una perspectiva relacional entre los géneros.
¿Qué implicaciones tiene asumir la perspectiva relacional en el marco del enfoque integral para la equidad de géneros que propone CedaVida? (Ibid., pág. 15):
- Permite comprender que tanto las mujeres como los hombres son “víctimas y a la vez partícipes” de la construcción del sistema patriarcal de género.
- Permite reconocer la corresponsabilidad de mujeres y hombres -como miembros de una sociedad-, en la construcción social de la equidad entre los géneros. En este sentido, transformar las relaciones de poder asimétricas deje de ser un asunto de responsabilidad exclusiva de uno solo de los géneros, para hacer partícipes de este proceso a mujeres, niñas, niños y hombres en todos los ámbitos -privados y públicos-, entornos y roles en los que se desenvuelven: como hijos/as, hermanos/as, padres, madres, maestros/as, cuidadores, pares, actores políticos, periodistas, etc.
- Permite que la resignificación de la historia de vida individual y cultural, se realice a la luz de una toma de conciencia individual y colectiva sobre la manera como las creencias, valores, paradigmas, prejuicios y tradiciones propias del sistema patriarcal están presentes en las conversaciones y por ende en las interacciones cotidianas, contribuyendo de manera significativa en la configuración de la subjetividad, intersubjetividad y de la cultura en cada sociedad.
Por estas tres implicaciones y razones, el enfoque integral y relacional para la equidad de géneros de Cedavida puede orientar la tarea de impulsar la participación de los hombres en la consolidación de la equidad de géneros que se plantea en el Plan Nacional de Desarrollo, así como orienta los procesos de reflexión-acción que adelanto desde Cartagena de Indias como miembro de las organizaciones sociales Funsarep, Narrarte y Fundeprosobol, y como docente investigador del programa de Comunicación social de la Universidad de Cartagena y de su grupo de investigación “Comunicación, Educación y Cultura”, especialmente con jóvenes o “pelaos”, hombres o “manes” y padres o “paes”, mayoritariamente afrocartageneros, para involucrar a estos en el “cuento” de la equidad de géneros.
El enfoque integral y relacional para la equidad de géneros orienta los procesos de reflexión-acción en perspectiva de género y profeminista que desarrollo al iniciar este siglo y milenio, inicialmente a través del Colectivo “Pelaos” animado por Funsarep, y de igual manera guía mi propuesta de investigación sobre la violencia masculina contra las mujeres y sus soluciones en Cartagena de Indias (Colombia), entendiendo la violencia, las identidades de género, la identidad masculina y la identidad masculina violenta como construcción no natural, hecha a partir de elementos naturales y biológicos, como construcción humana, material, social, cultural, histórica, política, familiar, etc., pero sobre todo como construcción comunicativa, lingüística, discursiva, narrativa, significativa y simbólica, como violencia simbólica, resultado de procesos de aprendizaje, capacitación, educación, formación, socialización, mediados por elementos semánticos, axiológicos, cognoscitivos e intereses en la conciencia humana masculina y femenina y en instituciones que generan conflictos atravesados por relaciones de fuerza y de poder cuando los hombres y las mujeres interactúan, se relacionan o comunican, lo que hace también ver la violencia masculina contra las mujeres como un conflicto comunicativo o como un conflicto de intereses de género, percibido, definido y construido desde un punto de vista comunicacional en diversos contextos, generador de diversos tipos de violencia y formas de nombrar ésta de acuerdo a quién, dónde, cómo y para qué se ejerce la violencia.
El enfoque integral y relacional para la equidad de géneros orienta mi propuesta de investigación social en comunicación y de investigación narrativa planteada en términos de la recolección, análisis y presentación de lo que comunican, cuentan, dicen o narran los propios hombres y padres acerca de sí mismos, sobre las mujeres, sobre las relaciones y la comunicación entre los hombres y las mujeres y sobre la violencia en sus historias de vida o historias de pelaos, manes y paes, como se nombran a los hombres, los hombres jóvenes y los padres en Cartagena de Indias.
Celebro que en el Plan Nacional de Desarrollo (PND) 2022-2026 “Colombia potencia mundial de la vida” se proponga la implementación de programas de educación para la equidad y de educación sexual y reproductiva integral desde la primera infancia hasta la educación superior, incluyendo estrategias de formación docente; así como el impulso de la participación de los hombres a través de la promoción de masculinidades corresponsables y no violentas porque como plantean los profesores catalanes Angels Carabí y Josep Armengol (2008), “el camino hacia la plena equidad entre hombres y mujeres pasa por la transformación y redefinición de las masculinidades y de las relaciones de género tradicionales”.
Espero que estas propuestas sean implementadas, contribuir en su implementación desde los procesos de reflexión-acción, docencia e investigación que adelanto, así como en la tarea de impulsar la participación de los pelaos, manes y paes como actores o motores de cambios y transformaciones, teniendo fe o confianza en el poder de cambio y transformación de los hombres, porque el cambio es con las mujeres (y con los hombres), así como se plantea en el eje transversal “Los actores diferenciales para el cambio” del Plan Nacional de Desarrollo, cuyo programa bandera es el de “Casas para la Dignidad de las Mujeres”.
Espero hacer estas contribuciones a través de mi programa bandera “Por espacios, lugares o una casa para pelaos, manes y paes cuidadores” para que hombres o manes, niños, jóvenes o pelaos, padres o paes, nos encontremos, organicemos, articulemos, participemos y nos movilicemos; nos capacitemos, eduquemos y formemos; nos informemos y comuniquemos; analicemos de manera crítica nuestros procesos de construcción como tales; y, construyamos hombrías, masculinidades y paternidades cuidadoras de la vida y del planeta, corresponsables, diversas, emancipadoras, libres y liberadoras, no violentas, pacíficas, participativas, responsables, sanas y sanadoras.
Referencias bibliográficas.
- Carabí, Angels y Armengol, Josep. (2008). La masculinidad a debate. Barcelona: Icaria editorial.
- Congreso de la República de Colombia. (2023). Texto definitivo aprobado en sesión plenaria del Senado de la República de los días 02 y 03 de mayo de 2023 al proyecto de ley número 274 de 2023 Senado–338 de 2023 Cámara por el cual se expide el Plan Nacional de Desarrollo 2022-2026 “Colombia potencia mundial de la vida”.
- Departamento Nacional de Planeación (DNP). (2022). Colombia potencia mundial de la vida. Bases del Plan Nacional de Desarrollo 2022-2026. Bogotá D.C.
- Flood, Michel. (1995). Tres principios para hombres. Recuperado en noviembre de 2023 en https://www.stopmachismo.net/flood3.htm
- Torres Quintero, Angelica y Ardila, Adriana. (2009). ¿Por qué vincular a niños y a hombres en la consolidación de la equidad de géneros? una apuesta integral y relacional. Bogotá: Fundación social colombiana CEDAVIDA.