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«Es mi corazón el que tocas», un viaje de visibilidad de la violencia sexual contra las mujeres a través del cine social participativo.

junio 20, 2024

En el corazón del barrio Santa Rita en Cartagena de Indias (Colombia), se ha gestado una historia poderosa, una que amplifica las voces de las mujeres y saca a la luz la desgarradora realidad de la violencia sexual contra las mujeres. Esta historia se materializó en forma del cortometraje argumental «Es mi corazón el que tocas», resultado de una alianza eficaz entre la organización Narrarte, la Asociación Santa Rita para la Educación y Promoción -FUNSAREP-, y la Universidad de Cartagena.

Este cortometraje se enmarca en la propuesta de «cine social participativo: una iniciativa de comunicación audiovisual para visibilizar la violencia sexual que viven las mujeres», liderada por dos talentosas estudiantes del programa de Comunicación social de la universidad casi bicentenaria, María José Jiménez y Mayerlis Orozco.

Desde el inicio, el proyecto busca más que simplemente contar una historia a través de la cámara. Quiere visibilizar las experiencias de mujeres que han enfrentado la violencia sexual, utilizando el cine como una herramienta para la transformación social. Para lograr esto, se trabajó en estrecha colaboración con el Grupo de Mujeres Lectoras y la Comunidad Eclesial de Base (CEB) Caminos de Emaús, quienes aportaron sus perspectivas y vivencias al proceso.

El viaje comenzó con una fase de preproducción pedagógica y formativa. En esta etapa, todas las participantes se sumergieron en talleres y sesiones colaborativas que no solo les enseñaron sobre la creación cinematográfica, sino que también fomentaron un espacio seguro y de apoyo mutuo. Aquí, cada mujer tuvo la oportunidad de compartir su historia, contribuyendo a la construcción del guion de manera colaborativa y participativa. Este enfoque permitió que el guion reflejara auténticamente las experiencias y emociones de las mujeres, integrando una perspectiva de género esencial para la narrativa.

La producción del cortometraje fue igualmente colaborativa. Las jornadas de grabación fueron más que simples sesiones técnicas; fueron momentos de empoderamiento y solidaridad. Utilizando técnicas cinematográficas que realzaran la narrativa, las mujeres involucradas se convirtieron en co-creadoras del proyecto, asegurando que cada toma y cada escena reflejaran fielmente su mensaje de sensibilización sobre la violencia sexual.

El proceso de postproducción continuó con este espíritu de colaboración. La edición participativa permitió que las voces de las mujeres siguieran siendo el centro de la narrativa, asegurando que el producto final no solo fuera técnicamente sólido, sino también profundamente conmovedor y auténtico.

Ahora, con el cortometraje terminado, este se encuentra en la fase de promoción y difusión. Se ha diseñado un plan de posicionamiento estratégico para presentar «Es mi corazón el que tocas» en escenarios que fomenten la discusión y el análisis. La meta es que este cortometraje no solo sea visto, sino que inspire conversaciones significativas sobre la violencia sexual, promueva la empatía y la acción, y visibilice las realidades que muchas mujeres enfrentan.

«Es mi corazón el que tocas» es más que un cortometraje; es una llamada a la acción, un testimonio de resiliencia y una herramienta de cambio. A través de este proyecto, se demuestra que el cine puede ser una plataforma poderosa para la visibilidad y la transformación social, y que, juntas, las mujeres pueden levantar sus voces y contar sus historias, tocando corazones, generando un impacto duradero, iluminando el camino hacia una sociedad libre de violencia contra las mujeres, como un faro de esperanza.

Enlace a «Es mi corazón el que tocas»: https://www.youtube.com/watch?v=4cuZRlT8WIw

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